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inflación subyacente, la previsión es que se modere de forma gradual, convergiendo también hacia el 2 %.
Asimismo, se prevé que el crecimiento de la economía será más vigoroso que el previsto en las proyecciones de
septiembre, impulsado especialmente por la demanda interna. De cara a las próximas reuniones, el Consejo de
Gobierno mantendrá su determinación de asegurar que la inflación se estabilice en su objetivo del 2 % a medio
plazo y aplicará un enfoque dependiente de los datos para determinar la orientación apropiada de la política
monetaria. De esta manera, el Consejo de Gobierno no se compromete de antemano con ninguna senda concreta
de tipos.
En España, la inflación general pasó del 2,7 % en agosto al 3,2 % en noviembre. Esta evolución refleja el repunte
de la energía, así como un aumento de la inflación subyacente —IAPC, excluidos energía y alimentos— y del ritmo
de crecimiento de los precios alimenticios. Desde agosto, se ha elevado el crecimiento interanual de los precios
de la energía, desde el 3,2 % hasta el 4,6 % en noviembre, debido a la aceleración de los precios de los
combustibles líquidos y los carburantes, mientras que el ritmo de crecimiento de los precios de la electricidad se
ha mantenido elevado. Los precios de los alimentos, que habían permanecido en tasas de crecimiento
relativamente estables hasta octubre, repuntaron hasta el 3,1 % en noviembre. La aceleración reciente de la
inflación en España contrasta con la mayor estabilidad registrada en la UEM, lo que elevó el diferencial de inflación
entre ambas áreas hasta en 1,1 pp en noviembre. Ello se explica por el mayor diferencial en la inflación de los
alimentos, que ha pasado a tener una contribución positiva, y en la inflación subyacente, mientras que en términos
de la energía el diferencial se ha mantenido estable.
En los mercados cambiarios, el euro registra un valor frente al dólar similar al de finales del tercer trimestre (en
torno a 1,17 $/€), aunque aún se sitúa muy por encima del nivel previo a los anuncios sobre aranceles del 2 de
abril. En el conjunto del año, el euro acumula una apreciación frente al dólar del 13 %.
La afiliación a la Seguridad Social aumentó un 0,2 % en noviembre en tasa mensual desestacionalizada, un ritmo
similar al de los meses anteriores. Estos datos sugieren que, en términos intertrimestrales, el crecimiento del
empleo podría acelerarse ligeramente en el último trimestre del año. Por ramas de actividad, destacan la
construcción y los servicios de no mercado, que han incrementado su avance interanual en 1,9 y 0,5 pp desde
principios de año, hasta el 4,1 % y el 3,4 %, respectivamente, mientras que la rama de transporte mantiene un
notable dinamismo, con un crecimiento del 6 %. En el resto de los sectores se mantiene un avance similar al de
trimestres pasados, excepto en el caso de la agricultura, que intensifica su senda descendente. El dinamismo del
empleo fue compensado por el avance de la población activa en el tercer trimestre, de forma que la tasa de paro
se situó en el 10,5 % en términos desestacionalizados, dos décimas más que en el trimestre anterior, aunque 0,7
pp por debajo de la tasa observada hace un año.
Con información hasta noviembre, el incremento salarial pactado para 2025 se sitúa en el 3,5 %, por encima del
registrado en 2024 (3,3 %) y del acordado en el V AENC, que estableció una referencia general del 3 % para 2025.
La mayoría de los asalariados con convenios cerrados para 2025 están sujetos a acuerdos firmados en ejercicios
anteriores, que incorporan un aumento salarial medio del 3,3 %. Por su parte, los nuevos convenios suscritos en
2025 recogen un incremento medio del 4,2 %. La remuneración por asalariado en la economía de mercado
mantuvo tasas de crecimiento elevadas en el tercer trimestre (4,5 %), lo que impulsó el aumento de los costes
laborales unitarios (CLU) hasta el 4,4 %, por encima de lo observado en la UEM, en un contexto de estancamiento
de la productividad.
El crecimiento de la inversión productiva se intensificó en el tercer trimestre con respecto al primer semestre del
año, debido al dinamismo de las inversiones en activos intangibles, en maquinaria y en otras construcciones. La
inversión en equipo de transporte, que todavía se sitúa en un nivel muy inferior al observado antes de la pandemia,
se mantuvo estable en este período, aunque siguió mostrando incrementos interanuales pronunciados. La
información disponible para el cuarto trimestre sugiere que la inversión productiva conservaría un tono positivo,
aunque podría moderar su avance respecto al registrado en los trimestres más recientes. En esta dirección apuntan
la moderación experimentada por el PMI de la rama de bienes de equipo y el PMI de las manufacturas, aunque
este último permanece en terreno expansivo, y la atonía que sigue mostrando la financiación externa de las
sociedades no financieras.
La desaceleración reciente del indicador de ejecución de obra sugiere una moderación de la inversión en vivienda
en el cuarto trimestre, si bien el número de afiliados en el sector de la construcción apuntaría a un mantenimiento
del dinamismo. Por otra parte, el crecimiento de los precios de la vivienda se mantiene en registros elevados, en
un contexto de rigidez de la oferta frente a la fortaleza de la demanda. En particular, el precio de la vivienda
aumentó un 12,8 % interanual en el tercer trimestre de 2025.
El entorno macroeconómico en Europa aún dista de ser óptimo. Si bien los tipos de interés han retrocedido desde
sus máximos de 2023 y la inflación se ha moderado, la inversión privada sigue contraída por la incertidumbre, los
costes de construcción continúan siendo altos y la brecha de asequibilidad se ensancha. En consecuencia, el
sector construcción europeo ha optado por reducir su producción, teniendo en cuenta además que había alcanzado